LA CASA EMAK BAKIA: RUTAS CIRCUNDANTES



Todo lo que hago en esta página y en La Moviola Digital (dedicada al mundo del montaje) tiene un objetivo.

Compartir y ayudar a desarrollar eso que a veces llamamos "cine independiente", o más bien "cine ultra-independiente".

La mayor parte de los alumnos y alumnas que hacen mis talleres de audiovisuales están desarrollando sus propios proyectos audiovisuales, o quieren hacerlo en un futuro próximo.

Hay de todo. Personas que quieren rodar ficción, documentales, instalaciones, vídeo-arte, vídeo-diarios, vídeoclips, etc..

Y la mayor parte se auto-produce.

Gracias a la mayor accesibilidad de medios, hace ya tiempo que es posible un cine cada vez más subjetivo y personal, hasta el punto de que una película puede ser hecha por una sola persona.

Esto no es nuevo en términos históricos, pero sí es novedad el hecho de que la inmediatez y la facilidad de acceso a los recursos es mayor que nunca, fundamentalmente en dos áreas: el acceso a cámaras asequibles y de gran calidad (léase Canon 5D), y el acceso a programas de edición en nuestros ordenadores (léase Final Cut Pro).

El resultado es que muchos cineastas sabemos filmar y sabemos montar. Los materiales estaban cerca, y hemos aprendido a utilizarlos como herramienta de narración y creación.

Por supuesto, esta aproximación técnica y creativa al desarrollo de un proyecto no sirve en todos los casos. Todo depende de la naturaleza de la película en la que estemos trabajando.

La cuestión es: si hacemos una película casi en solitario, ¿cómo llegamos al público?

Si no estamos dentro del sistema de distribución comercial, ¿cómo llegamos a los festivales y las salas?

¿Acaso están nuestras auto-producciones ultra-independientes y personales condenadas a dormitar lejos de los espectadores?

La búsqueda de un público sigue siendo el gran reto.

Pues bien, hay razones para el optimismo y la ilusión, digan lo que digan los agoreros y los pesimistas.

Es completamente posible, y hasta probable, que si nuestro film merece la pena, consiga encontrar su público.

Os cuento hoy el caso de la película de un amigo, cineasta de talento, de nombre Oskar Alegría.

Se llama "La casa Emak Bakia".

Oskar lleva trabajando en ella casi tres años (efectivamente, con su Canon 5D). No tiene una productora detrás, ni una subvención, ni el deseo de alcanzar notoriedad, fama, ni dinero. Por no tener, el chico no tiene ni Facebook, ni Twitter, ni página web.Todo eso no le importa. Él hace en esta película lo que le da la gana, y cómo le da la gana.

Cuenta la búsqueda de una casa en la que Man Ray rodó una de sus películas experimentales, búsqueda subjetiva y en primera persona, que su autor define también como "un film sobre el azar".

Oskar cuenta que la forma que ha elegido para producir su película (insisto, prácticamente en solitario y fuera del sistema) responde a su intención de reivindicar y homenajear el estilo y la actitud del propio Man Ray: la libertad, lo lúdico, la independencia.

Tuve el placer de colaborar tangencialmente en la etapa más inicial del montaje, en verano de 2009, momento en el cual el Sr. Alegría se presentó en mi casa, en Madrid, con un montón de archivos grabados con una tal Canon 5D.

Además del material de su película, Oskar trajo también una botella de champagne. Aquel día comenzaban los sanfermines, y por supuesto paramos a media mañana para ver el chupinazo en la televisión y brindar. Supongo que ya no hace falta decir que Oskar es de Pamplona.

Volviendo a la Canon 5D, por aquel entonces ni siquiera grababa a 24 fotograms por segundo, sino a 30, y tampoco era posible importar dicho material en Final Cut Pro mediante Log and Transfer. Es decir, no existía todavía un flujo de trabajo claro y efectivo para trabajar con esta cámara.Así que investigamos e hicimos pruebas miles para encontrar la mejor manera de lidiar con aquellos archivos.

Todo ello, y Oskar siempre recuerda esto, en un iMac de 17 pulgadas instalado sobre una mesa redonda de dudosa estabilidad (nota: ahora tengo una mesa mucho más estable, aunque sus cuatro patas están apoyadas sobre sendos manuales de guión, que no sirven para mucho más).

Tras completar el montaje, que Oskar llevó a cabo en solitario en Final Cut Pro 7, y su postproducción, para la que utilizó After Effects (nada de caras salas de corrección de color), comenzó a distribuir el film él solito, sin contratar empresas externas, y por supuesto renunciando a la idea de intentar vender su proyecto al mejor postor, productora o distribuidora.

La cosa ha ido muy bien, y "La casa Emak Bakia" ha participado en importantes festivales internacionales, como el BAFICI (Festival de Cine Independiente de Buenos Aires) o el Festival Distrital de México.

En España su estreno tendrá lugar nada menos que en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, que como sabréis, es el festival de cine más importante en España.

Y todo eso, sin pisar suelo empresarial.

El film lo merece, y desde luego es toda una hazaña. También un motivo para el optimismo.

Evidentemente no es sano rodar una película pensando en su repercusión posterior, ni Oskar Alegría ha hecho eso. Pero que consiga esta visibilidad, y que lo haga por el valor de su apuesta en sí mismo, y no porque venga del tal o cual lobby audiovisual, es una noticia fantástica, y otra demostración más de que es posible producir cine de otra manera y alcanzar espacios de difusión notables.

No confundamos esto con un deseo de notoriedad (que algunos sí tienen) sino como un deseo de comunicación y encuentro con los otros, aspectos ambos esenciales de toda expresión artística.

Hay más ejemplos: Carlos Vermut con "Diamond Flash", Víctor Moreno con "Edificio España" (quien además se atreve a seguir trabajando en DV), Andrés Duque con su "Ensayo final para utopía", el colectivo Riot Cinema con "El Cosmonauta", Elias León Siminiani con su "Mapa", y la lista sigue. Que me perdonen los que haya olvidado.

Oliver Laxe es otro cineasta que se auto-produce para no perder independencia, y su ópera prima, "Todos vós sodes capitáns", fue premiada en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes. En una sesión de un Taller de Cine de Creación en el que coincidimos como profesores, dijo algo algo tan sencillo como elocuente:

"Si la película es buena, encuentra su camino".

Nota final: siempre digo que el hecho de que una película sea de verdad independiente no le aporta calidad ni valor artístico per se. Reivindicar la independencia por la independencia tampoco garantiza necesariamente buen cine, y el exceso de alabanzas basado más en el "cómo se hacen" las películas que en su valoración y relevancia como obra artística, puede conducirnos a la falta de exigencia y rigor, y en última instancia al ensimismamiento.

Aquí tenéis el trailer de una buena película: "La casa Emak Bakia".




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